Para hablar con propiedad del derecho a la vivienda, o de la necesidad de garantizar los suministros básicos, la primera pregunta que tendría que hacerse a sí mismo un político es si alguna vez ha tenido problemas como los que te llevan a dejar de pagar una hipoteca, o te obligan a elegir entre dar de comer a tus hijos o cubrir un recibo de alquiler o un recibo de luz, de agua … Tal vez en sus recuerdos quede algo de aquellos tiempos en los que independizarse era una necesidad de juventud; pero incluso en eso también hay mundos de distancia entre quienes cuentan desde la infancia con un aval a prueba de problemas tan mundanos.

¿Conoce la conciencia de un político lo que son las secuelas que se instalan, a veces para siempre, cuando el derecho a la vivienda es un papel mojado, letras de una Constitución que no preocupan prácticamente a nadie con capacidad de legislar? ¿Tienen una balanza donde pesar la salud que corre cuesta abajo, golpeada una y otra vez por acontecimientos que desbordan todas las emociones, como son las llamadas permanentes del banco, las negociaciones humillantes, el burofax de aviso, las visitas al juzgado, al abogado, a Servicios Sociales, a ese médico que apenas te receta pastillas para no pensar, mientras tu cuerpo se degrada? ¿y cómo no pensar si todos los dolores se clavan en el pecho, te ahogan al respirar? ¿Conciben esos políticos, a los que damos de comer todos los días, el pavor a quedarse sin nada, sin abrigo de un techo, sin resguardo ante la noche? ¿Se imaginan la incertidumbre que ensombrece el futuro cuando el miedo a perder a tus hijos se sienta como un invitado más, a la hora de cenar?

Responder a todas estas cuestiones es hablar con propiedad del derecho a la vivienda. Y tener la suerte de contar con políticos que asuman la empatía necesaria para ponerse en un lugar incómodo, en el que posiblemente no hayan estado nunca, es tener mucha suerte. Pero queda por ver; en breve les va a llegar su parte del examen. Para los promoteres de la ILP de Vivienda de la Comunidad de Madrid, este examen es un examen de democracia avalado por 77.000 firmas y un texto legislativo hecho desde abajo, con las palabras de quienes viven en sus carnes cada experiencia que acabamos de resumir con pinceladas. Por eso es tan urgente tomarse en serio cada palabra de esta ILP y aparcar la lógica de intereses que juegan, cómo no, en nuestra contra; especialmente la de los grandes capitales que incumplen descaradamente, de manera premeditada, el fin social de la vivienda; dejándola vacía, como una mera herramienta de presión con la que inflar mercados, y materializar de nuevo una burbuja, una futura crisis, un sufrimiento inaceptable.

Este viernes 3 de Noviembre, una de las portavoces de la ILP, Alejandra Jacinto, acudirá a la Comisión de Vivienda de la Asamblea de Madrid para trasladar a los políticos de la cámara la importancia de tramitar y aprobar esta ley que sin duda nos hará entrar en el siglo XXI en materia de vivienda, siendo partícipes de una sociedad que, lejos del vacío de las palabras huecas, mira por los problemas de la gente, con especial cuidado hacia los que se quedan en el lado vulnerable.

 


 

Esta semana nuestros reporteros recorrieron las sedes de los partidos con representación en la Asamblea de Madrid para preguntar por el posicionamiento en la toma en consideración de la ILP de vivienda urgente.

 

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